CANADÁ CIERRA OTRA PUERTA AL REFUGIO

La nueva ley migratoria Bill C-12 ya entró en vigor en Canadá y no es un ajuste menor. Cambia reglas clave del asilo, endurece el acceso a ciertas reclamaciones y le da a Ottawa nuevas herramientas para pausar o intervenir grupos de documentos migratorios en nombre del “interés público”. El gobierno dice que busca orden. Sus críticos ven un retroceso peligroso.

QUÉ CAMBIÓ DE GOLPE

El cambio más fuerte está en el asilo. Desde ahora, las solicitudes hechas más de un año después de la primera entrada a Canadá posterior al 24 de junio de 2020 ya no serán remitidas a la Immigration and Refugee Board. También quedan fuera de esa vía quienes entren entre puntos oficiales en la frontera terrestre Canadá-Estados Unidos y presenten su reclamo después de 14 días. Estas reglas aplican a reclamaciones hechas a partir del 3 de junio de 2025.

Eso importa porque ya no hablamos solo de tiempos de espera o de trámites más lentos. Hablamos de quién sí llega a una audiencia ante la junta especializada y quién no. El gobierno subraya que las personas afectadas aún conservan acceso a una pre-removal risk assessment, conocida como PRRA, para evitar devoluciones a contextos de persecución, tortura u otros daños graves. Pero organismos de derechos humanos y el Canadian Council for Refugees sostienen que ese proceso no ofrece las mismas garantías que una revisión completa ante la IRB.

LA PARTE QUE DISPARA LAS ALARMAS

La otra bomba de C-12 es menos visible, pero igual de explosiva: el gobierno ahora puede, mediante orden del Governor in Council y no por decisión unilateral de un solo ministro, pausar recepción de solicitudes, suspender procesamiento o cancelar, suspender o modificar grupos de documentos migratorios como visas, eTAs, permisos de estudio y permisos de trabajo cuando considere que existe “interés público”. Ese interés público incluye fraude, errores administrativos, salud pública, seguridad pública o seguridad nacional.

Aquí conviene no exagerar de forma torpe. La ley sí amplía mucho el poder de Ottawa, pero no significa que pueda borrar cualquier estatus con un clic. La propia explicación oficial aclara que estas facultades no se aplican a las solicitudes de protección de refugiados y no le dan al gobierno poder para otorgar, cambiar o revocar estatus como residencia permanente o estatus de residente temporal. El problema, para sus críticos, no es una caricatura autoritaria; es la amplitud real de la discrecionalidad que sí quedó abierta.

POR QUÉ SE HABLA DE MILES DE CASOS

El gancho del tema no salió de la nada. En testimonio ante un comité del Senado, la ministra Lena Diab dijo que el análisis del departamento calculaba que alrededor de 37% de las solicitudes de asilo recibidas entre el 3 de junio y finales de octubre de 2025 podrían verse impactadas por las dos nuevas causales de ineligibilidad. En números simples: cerca de 19,000 de 50,000 reclamaciones. Ese dato no significa que todos esos casos ya estén cerrados hoy, pero sí explica por qué la frase “miles de casos” no es humo editorial.

LO QUE DICE OTTAWA

La versión oficial es clara: Ottawa sostiene que la ley busca reducir presión sobre el sistema, cerrar vacíos, desincentivar el uso del asilo como atajo frente a otras vías migratorias y modernizar procesos que, según el gobierno, ya no daban abasto. También insiste en que la ley mantiene salvaguardas, que las decisiones amplias sobre documentos requieren aprobación formal del gabinete y que el marco fue examinado bajo la Carta Canadiense de Derechos y Libertades.

LO QUE DICEN LOS CRÍTICOS

Del otro lado, Amnesty International Canada, el Canadian Council for Refugees y otras organizaciones sostienen que Bill C-12 recorta derechos, facilita el intercambio de información sensible y empuja a personas vulnerables hacia procesos con menos garantías. La crítica no se quedó en consignas: el comité senatorial de Social Affairs, Science and Technology recomendó eliminar partes del proyecto vinculadas a inmigración y refugio por preocupaciones de derechos humanos, privacidad y debido proceso, pero esas recomendaciones no fueron adoptadas. Además, el Comité de Derechos Humanos de la ONU expresó preocupación porque estas nuevas ineligibilidades pueden debilitar la protección a refugiados y restringir el acceso a procedimientos justos y eficientes.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO

El fondo de esta historia es más incómodo que el titular. Canadá no solo está ajustando formularios: está enviando una señal política. La prioridad ya no es solo abrir puertas y procesar más; ahora también es filtrar más rápido, cortar margen de maniobra y mostrar control. Esa lectura es una inferencia, sí, pero está respaldada por el propio lenguaje oficial sobre presión, cierres de vacíos y control, y por la reacción de organizaciones que ya preparan la pelea jurídica y pública.

Para quienes tienen un caso sensible, historial de entradas previas o una situación migratoria compleja, este no es un cambio para leer por encima. Es el tipo de reforma que puede convertir un detalle de tiempo o de estrategia en la diferencia entre entrar al sistema o quedarse fuera de él. Y cuando una ley empieza a redefinir quién siquiera puede ser escuchado, el debate deja de ser técnico. Se vuelve profundamente político.

Para quienes necesiten revisar cómo este cambio puede afectar su situación concreta, lo sensato es analizar el caso con un profesional regulado antes de asumir que nada cambió. En temas de asilo e inmigración, improvisar después de una reforma así es exactamente como la gente pierde margen sin darse cuenta.

FUENTES:

Fuente: Immigration, Refugees and Citizenship Canada — Backgrounder sobre Bill C-12 y nuevas medidas de asilo e inmigración.

Fuente: Parliament of Canada — Texto oficial de Bill C-12 y fecha de Royal Assent del 26 de marzo de 2026.

Fuente: Standing Senate Committee on Social Affairs, Science and Technology — Testimonio de la ministra Lena Diab sobre el posible impacto en aproximadamente 19,000 reclamaciones.

Fuente: Amnesty International Canada — Declaración conjunta sobre riesgos para derechos de refugiados y migrantes.

Fuente: Canadian Council for Refugees — Resumen de preocupaciones del Comité de Derechos Humanos de la ONU sobre Bill C-12.