
LA SALUD MENTAL JUVENIL EN CANADÁ VA A LA BAJA
En Canadá, la conversación sobre salud mental juvenil ya dejó de ser un tema secundario. Datos oficiales muestran que entre 2015 y 2021 cayó la salud mental positiva entre personas de 12 a 25 años, mientras aumentó la enfermedad mental. La señal es todavía más fuerte entre mujeres jóvenes, que reportan peores resultados que los hombres.
NO ES UNA PERCEPCIÓN: LOS DATOS YA CAMBIARON
La Agencia de Salud Pública de Canadá reporta que, de 2015 a 2021, disminuyeron indicadores como la autoevaluación positiva de salud mental y la satisfacción con la vida entre jóvenes de 12 a 25 años. En ese mismo periodo, aumentó la proporción de quienes reportaron trastornos del estado de ánimo y/o ansiedad. No es un cambio menor ni una sensación aislada: es una tendencia nacional observada en datos oficiales.
La misma fuente señala además que las mujeres, en comparación con los hombres, y los jóvenes adultos, en comparación con los adolescentes más pequeños, presentaron peores resultados generales de salud mental. Entre los hallazgos más duros está que las adolescentes mujeres mostraron uno de los aumentos más marcados en trastornos de ánimo y ansiedad.
EL OTRO DATO INCÓMODO: TAMBIÉN SUBIÓ LA MEDICACIÓN
Cuando una tendencia social es real, tarde o temprano aparece en el sistema de salud. El Instituto Canadiense de Información en Salud (CIHI) reportó que, entre 2018-2019 y 2023-2024, la tasa de niños y jóvenes de 5 a 24 años que recibieron medicamentos para trastornos del estado de ánimo y ansiedad subió 18%. En el mismo periodo, también aumentó 13% la dispensación de antipsicóticos.
Aquí hay que pensar con cuidado. Más medicación no significa automáticamente que Canadá esté “medicalizando” todo, pero tampoco permite fingir que nada pasa. Puede reflejar mejor detección, mayor búsqueda de ayuda o más acceso a tratamiento, sí. Pero también confirma que el malestar psicológico juvenil no va en descenso.
MENOS CRISIS EN URGENCIAS NO SIGNIFICA QUE EL PROBLEMA DESAPARECIÓ
CIHI encontró algo que puede confundir a primera vista: las visitas a urgencias y las hospitalizaciones por trastornos mentales en niños y jóvenes bajaron frente a 2018-2019. Pero al mismo tiempo aumentaron las visitas a médicos y el uso de medicamentos. En otras palabras, el problema no desapareció; más bien está cambiando de forma y de punto de entrada dentro del sistema.
Eso importa porque mucha gente interpreta mal las cifras. Ven menos hospitalizaciones y asumen mejora. No necesariamente. El propio CIHI advierte que no hay evidencia de que la salud mental de niños y jóvenes haya mejorado desde el inicio de la pandemia.
LAS MUJERES JÓVENES ESTÁN PAGANDO UN COSTO MÁS ALTO
Uno de los puntos más consistentes en los datos oficiales es la diferencia por sexo. La Agencia de Salud Pública de Canadá encontró que las mujeres jóvenes reportan peor salud mental en comparación con los hombres, y que algunas caídas que ya se venían observando antes de la pandemia se intensificaron entre adolescentes mujeres.
Eso obliga a dejar atrás el discurso cómodo de que “todos los jóvenes están mal por igual”. No. Hay grupos más afectados. Y cuando un país detecta peores indicadores precisamente entre adolescentes y mujeres jóvenes, ya no está frente a una moda de redes sociales ni frente a un tema anecdótico. Está viendo una presión real sobre una generación.
EL CONTEXTO TAMBIÉN SE HA VUELTO MÁS PESADO
Statistics Canada reportó que la prevalencia de trastornos de ansiedad diagnosticados entre adolescentes canadienses subió de 6.0% en 2011 a 12.9% en 2018. No explica por sí sola todo lo que vemos hoy, pero sí encaja con una línea de deterioro que ya venía construyéndose antes de los años más duros de la pandemia.
A eso se suma un entorno donde cambiaron la vida escolar, la relación con la tecnología, la socialización y el acceso a atención oportuna. La propia revisión de salud pública federal reconoce que en años recientes han aumentado las consultas por salud mental, los trastornos diagnosticados del estado de ánimo y ansiedad, y la prescripción de medicamentos a jóvenes.
LO QUE ESTE TEMA NOS OBLIGA A MIRAR DISTINTO
El dato más importante de este tema no es solo que haya más ansiedad o más recetas. Es que la idea de “los jóvenes están bien, solo están estresados” ya no aguanta los números. Cuando baja la salud mental positiva y al mismo tiempo suben la enfermedad mental y la medicación, lo que aparece no es un problema individual aislado, sino un desgaste más profundo.
Por eso, noticias recientes como el estudio sobre TDAH y problemas emocionales en adolescentes importan, pero como parte de una conversación más grande: la salud mental juvenil en Canadá se ha vuelto un tema estructural, no un asunto periférico.
CANADÁ YA NO PUEDE TRATAR ESTO COMO RUIDO DE FONDO
La salud mental juvenil no se deteriora de golpe. Se desgasta en silencio: en el rendimiento escolar, en la motivación, en la autoestima, en el aislamiento y en la forma en que una generación aprende a vivir bajo presión. Los datos oficiales no cuentan toda la historia humana detrás del problema, pero sí dejan claro algo: ignorarlo ya no es serio.
FUENTES:
Agencia de Salud Pública de Canadá — Mental health of youth and young adults: Overview.
Instituto Canadiense de Información en Salud (CIHI) — Overall trends for child and youth mental health.
Gobierno de Canadá — The health of young people in Canada: Focus on mental health.
Statistics Canada — Health Reports, January 2025.