
Subes una selfie “para que te haga caricatura” y en segundos tienes algo divertido para compartir. El problema es que lo divertido dura un momento… y tu foto puede convertirse en dato. Y los datos, cuando salen de tu teléfono, rara vez vuelven a estar “solo contigo”.
La moda: tu caricatura en ChatGPT
Esta tendencia explotó porque es simple: subes una foto, pides estilo caricatura y listo. Medios y expertos ya están alertando que el “juego” puede traer costos reales de privacidad si la gente comparte imágenes demasiado personales.
Lo que realmente estás entregando (aunque no lo notes)
Una foto no es solo una cara. Puede incluir:
Tu rostro (dato biométrico).
Tu casa o calle (por lo que aparece detrás).
Tu trabajo (uniformes, gafetes, pizarras, pantallas).
Otras personas (familia, niños, amigos).
Metadatos del archivo (según cómo se tomó/compartió).
Y aquí va lo incómodo: tu cara no es como una contraseña. Si se filtra o se copia, no puedes “cambiarla”. La autoridad de privacidad en Canadá trata los biométricos como información altamente sensible por los riesgos de vigilancia, fraude e identidad.
“¿Se guarda mi foto?” La respuesta honesta: depende, pero hay reglas
En servicios de consumo como ChatGPT, OpenAI explica que puede usar el contenido que proporcionas para mejorar sus servicios (incluido entrenamiento), y también que tienes opciones para desactivar ese uso.
Y ojo: incluso si desactivas el uso para entrenamiento, eso no significa “magia = cero riesgo”. Significa que reduces una parte importante del riesgo, pero sigues subiendo un archivo a un servicio.
Riesgos reales (sin drama, pero sin cuentos)
Pierdes control del “dónde acaba”
Tú lo subes para una caricatura. El sistema lo procesa. Puede quedar asociado a tu cuenta, a tu historial, o a registros de servicio según configuración y políticas.Tu foto puede ser más “útil” de lo que crees
Una selfie es biometría. Y la biometría, por definición, sirve para identificar o perfilar. Por eso los reguladores piden máximas precauciones.Lo que se ve en el fondo también cuenta
Mucha gente se expone por lo que “se coló” en la foto: documentos, pantallas, dirección, escuela de los niños.Riesgo de suplantación (cuando se combina con otras cosas)
Con suficientes fotos tuyas circulando, a un tercero le facilitas el trabajo para perfiles falsos, deepfakes, estafas o cuentas clonadas.
Cómo hacerlo “más seguro” sin dejar de divertirte
Si vas a subir fotos para caricaturas, aquí están los movimientos inteligentes:
Usa una foto simple: fondo neutro, sin gente alrededor, sin niños, sin documentos, sin pantallas.
Recorta y baja calidad: menos detalle = menos daño si termina donde no debería.
Evita fotos “únicas”: no subas la misma que usas en tu banco, LinkedIn, pasaporte, etc.
Desactiva el uso para mejorar/modelo: en ChatGPT, ve a Settings > Data Controls y apaga “Improve the model for everyone” (o equivalente).
Usa chat temporal cuando aplique: reduce historial/huella.
Regla simple: si no la pondrías en público, no la subas.
La verdad que casi nadie dice
La caricatura no es el problema. El problema es la mentalidad de “no pasa nada”. Cada tendencia entrena un hábito: subir tu cara por diversión. Y eso, a largo plazo, es exactamente cómo se normaliza perder control de la identidad digital.
FUENTES:
OpenAI (Privacy Policy, Data Controls, “How your data is used…”), Office of the Privacy Commissioner of Canada (biometrics guidance), cobertura sobre la tendencia y advertencias de privacidad.