EL MITO DE “COMER POQUITO”: POR QUÉ NO BAJAS DE PESO AUN CON DIETA

EL MITO EN UNA FRASE

“Como poquito y no bajo” casi siempre significa una de estas dos cosas:

  1. No estás en déficit calórico real, aunque lo sientas así.

  2. Sí lo estás por ratos, pero lo compensas sin darte cuenta (días, fines de semana, porciones, bebidas, picoteos, o bajando tu gasto diario).

Y aquí viene lo incómodo: la mayoría no falla por falta de fuerza de voluntad. Falla por errores invisibles y por cómo el cuerpo se adapta.

POR QUÉ “COMER POQUITO” NO SIEMPRE ES POQUITO

SUBESTIMACIÓN DE CALORÍAS

La gente subestima porciones y calorías con una facilidad brutal: aceites, aderezos, “un puñito”, “una probadita”, salsas, crema, pan, queso, snacks y bebidas. Nada de eso se siente como “comida”. Pero suma.

CALORÍAS LÍQUIDAS

Cafés con leche/azúcar, jugos “naturales”, alcohol, bebidas deportivas, smoothies, “leches” saborizadas. El líquido entra rápido y sacia poco. Resultado: comes igual y además bebiste calorías.

“SALUDABLE” NO SIGNIFICA BAJO EN CALORÍAS

Nueces, granola, aguacate, mantequillas de nuez, aceite de oliva, hummus, “barras fitness”. Son buenos alimentos, sí, pero pueden ser una bomba calórica si no hay medida.

EL EFECTO FIN DE SEMANA

De lunes a jueves control, viernes a domingo “me lo merezco”. El balance semanal manda. Puedes hacer déficit cuatro días y borrarlo en dos comidas sociales.

EL CUERPO SE ADAPTA MÁS DE LO QUE CREES

MENOS NEAT (MOVIMIENTO INVISIBLE)

Cuando comes menos, muchas personas se mueven menos sin notarlo: menos pasos, menos gestos, más tiempo sentado. Ese gasto diario (NEAT) puede caer mucho y sabotear el déficit.

ADAPTACIÓN METABÓLICA

No es magia ni excusa: al perder peso y comer menos, tu cuerpo ajusta el gasto. Además, pesas menos, así que gastarás menos en lo mismo. Esto no te impide bajar, pero sí vuelve el proceso más exigente y requiere ajustes.

RETENCIÓN DE AGUA

Estrés, poco sueño, cambios hormonales, más sal, entrenamientos nuevos, ciclos, inflamación. La báscula puede estancarse aunque haya progreso real. Por eso el peso diario no es el juez final.


LOS 7 ERRORES MÁS COMUNES QUE ESTÁN FRENANDO TU BAJA

1) NO MEDIR NADA “PORQUE YA SABES”

Cuando no mides, el cerebro rellena con optimismo. Medir por unos días no es obsesión: es auditoría.

2) PROTEÍNA BAJA

La proteína ayuda a saciedad y a mantener masa muscular durante déficit. Si comes “poquito” pero bajo en proteína, te da más hambre y el cuerpo pierde músculo más fácil.

3) DIETA MUY RESTRICTIVA, MUY PRONTO

Saltarte comidas y “aguantar” funciona una semana; luego llega el rebote. Lo sostenible gana.

4) DORMIR MAL

Dormir poco aumenta hambre, antojos y reduce autocontrol. También afecta tu energía para moverte. Puedes tener la dieta “perfecta” en papel y perder por fatiga.

5) COMER “BIEN” PERO A OJOS CERRADOS

Comer bien no basta si la porción no cuadra con tu objetivo. La nutrición es calidad + cantidad.

6) ENTRENAR PERO COMPENSAR COMIENDO MÁS

“Me lo gané”. El entrenamiento ayuda, pero muchas personas comen de regreso lo que gastaron, y a veces más.

7) NO TENER PLAN PARA EVENTOS SOCIALES

Restaurantes, reuniones, antojos. Si no hay estrategia, el entorno manda.


QUÉ HACER EN LA PRÁCTICA (SIN VOLVERTE EXTREMO)

PASO 1: HAZ UNA SEMANA DE “REALIDAD”

Por 7 días, registra lo que comes y bebes (incluye aceites, aderezos, snacks y alcohol). No para vivir así siempre, sino para detectar fugas.

PASO 2: AJUSTA CON UNA SOLA PALANCA A LA VEZ

No cambies todo. Elige una:

  • bajar porciones de calorías densas

  • cortar calorías líquidas

  • aumentar proteína

  • aumentar pasos diarios
    Una palanca sostenida vale más que cinco cambios dos días.

PASO 3: MIDE PROGRESO CON MÁS DE UNA SEÑAL

  • peso promedio semanal (no un día)

  • cintura/ropa

  • fotos cada 2–4 semanas

  • energía y hambre
    Si solo miras la báscula, te vas a frustrar.

PASO 4: SI HAY ESTANCAMIENTO REAL, AJUSTA EL SISTEMA

Si tras 3–4 semanas no cambia nada (promedio, medidas, ropa), algo no cuadra: o comes más de lo que crees, o te mueves menos de lo que crees, o ambas.


UNA FRASE FINAL QUE TE AHORRA MESES

No necesitas “otra dieta”. Necesitas un sistema que puedas sostener y una auditoría honesta. La mayoría no falla por ignorancia; falla por autoengaño suave: “sí me cuidé” mientras el entorno y los detalles hacen lo contrario.

FUENTES SUGERIDAS

  • OMS: guias y reportes sobre obesidad, alimentacion y actividad fisica

  • CDC: recursos de control de peso, balance energetico y salud metabolica

  • NEJM (New England Journal of Medicine): estudios y revisiones clinicas sobre obesidad, metabolismo y tratamiento

  • Literatura de economia del comportamiento aplicada a alimentacion y porciones (entorno, sesgos, estimacion de calorias)

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